El presidente de Estados Unidos anunció un censo “de alta precisión” que no contará a migrantes sin estatus legal, generando polémica a poco más de un año de las elecciones de medio término.
Donald Trump ordenó este jueves al Departamento de Comercio iniciar un nuevo censo poblacional, que se base en datos actualizados tras las elecciones presidenciales de 2024 y excluya a los migrantes en situación irregular dentro del país. En su publicación en la red Truth Social, el mandatario recalcó que “las personas que se encuentren ilegalmente, NO SERÁN CONTADAS EN EL CENSO”, una medida que ya había planteado en 2020.
Esta orden llega en un contexto de fuerte debate político en Estados Unidos, donde el último censo oficial fue en 2020 y el próximo está programado para 2030. La Constitución establece que los censos deben realizarse cada diez años y sus resultados son determinantes para la asignación de escaños en el Congreso y la distribución electoral. Sin embargo, el Congreso, actualmente controlado por los republicanos, puede autorizar censos adicionales con fines estadísticos, pero sin poder para redistribuir distritos.
La decisión de Trump coincide con intentos de legisladores republicanos, particularmente en Texas, de redibujar el mapa electoral para favorecer a su partido, una maniobra impulsada por el propio presidente. Cambiar el conteo oficial del censo podría modificar significativamente la representación en el Congreso, el colegio electoral y las políticas públicas del país.
A pesar de que la práctica histórica de los censos en Estados Unidos ha sido contar a todas las personas residentes independientemente de su estatus migratorio, esta nueva orden representa un giro que ha generado críticas por limitar la inclusión y reflejar una política migratoria más restrictiva.






