Una investigación judicial puso bajo la lupa el manejo de fondos en la Asociación del Fútbol Argentino. El juez Marcelo Aguinsky detectó consumos millonarios realizados con tarjetas corporativas de la entidad, vinculados a gastos personales, vuelos privados y una mansión ubicada en Pilar.
Según el expediente, los pagos incluyen peajes, seguros y el mantenimiento de una flota de autos de lujo. La pesquisa también reveló que parte de esos consumos estarían asociados a la residencia del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, en la localidad de Cardales.
En el centro de la investigación aparece un presunto testaferro identificado como Luciano Pantano. El magistrado ordenó dar de baja una tarjeta American Express corporativa a su nombre, que registraba gastos mensuales cercanos a los 50 millones de pesos, decisión que incluso derivó en el corte del servicio de televisión satelital en el domicilio de Tapia.
La causa menciona además a Fabián Saracco, Alejandro Molina, Juan Pablo Beacon, Francisco Capurro y Mauro Paz. Los investigadores sostienen que no existe un vínculo visible entre ellos, más allá de su relación con los negocios del fútbol y su cercanía con el tesorero de la AFA, Pablo Toviggino.
El entramado financiero tendría como figura clave al exdiputado Javier Faroni, señalado como gestor de la denominada “marca Messi”. A través de una firma offshore, TourProdEnter, se habrían canalizado fondos por entre 300 y 400 millones de dólares que no figuran en los balances oficiales de la institución.
Según la investigación, el esquema contaría con apoyo de la financiera Sur Finanzas, utilizada para préstamos y descuento de cheques a dirigentes. En paralelo, y ante el avance de las causas judiciales, la AFA evalúa trasladar su domicilio legal a Pilar, lo que le permitiría quedar bajo la órbita de la provincia de Buenos Aires y fuera del control directo de la Inspección General de Justicia.






