La crisis en Venezuela y la caída de Nicolás Maduro obligaron a Axel Kicillof a fijar una posición pública. El gobernador bonaerense cuestionó la intervención de Estados Unidos y adoptó un discurso con mayor énfasis en la soberanía y la política regional.
El pronunciamiento de Kicillof se dio en un contexto sensible para el peronismo, que históricamente tuvo posiciones diversas frente al chavismo. En esta ocasión, el eje común fue la condena a la intervención extranjera y la defensa de la no injerencia en los asuntos internos de otros países, evitando centrarse en la figura personal de Maduro.
El gobernador sostuvo que Argentina tiene una tradición ligada al diálogo internacional, la solución pacífica de los conflictos y el respeto por la soberanía de los Estados. En esa línea, remarcó que el operativo estadounidense constituye una violación del Derecho Internacional y un antecedente negativo para la estabilidad regional.
Dentro del propio peronismo, sin embargo, no hubo una postura unánime. Gobernadores como el tucumano Osvaldo Jaldo respaldaron abiertamente la acción de Estados Unidos y celebraron la salida de Maduro del poder, marcando una diferencia clara con la posición de Kicillof y de otros referentes del espacio.
La reacción del mandatario bonaerense también volvió a exponer su contraste con Javier Milei, quien celebró la caída del régimen venezolano. Al mismo tiempo, Kicillof se mostró en sintonía con líderes regionales como Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, en un gesto que refuerza su perfil nacional y regional en un año que asoma clave para su proyección política.






