El Gobierno argentino, a través de un comunicado de Cancillería, recomendó a sus ciudadanos evitar viajar a Irán debido a la escalada de protestas contra el régimen y el deterioro de la situación económica en ese país.
Las movilizaciones comenzaron en Teherán, donde comerciantes cerraron sus locales en protesta por la inflación y la devaluación del rial, y se extendieron a universidades y otras ciudades. Con el paso de los días, las manifestaciones se convirtieron en reclamos políticos directos contra el líder supremo Ali Jameneí.
Según reportes de ONG y medios locales, durante los primeros cinco días de protestas se registraron al menos siete muertos, decenas de heridos y más de cien detenidos, con manifestaciones en más de treinta ciudades, incluidas Mashhad y Shiraz. Las fuerzas de seguridad reprimieron las protestas y realizaron detenciones adicionales, incluyendo a personas señaladas como miembros de “grupos hostiles a la República Islámica” en el extranjero.
La Cancillería argentina también recomendó que quienes ya se encuentren en Irán extremen precauciones y se mantengan informados sobre la situación. Además, proporcionó un canal de contacto consular para asistencia a ciudadanos argentinos en el país asiático.
La crisis económica que impulsa las protestas es grave: el rial perdió más de un tercio de su valor frente al dólar y la inflación anual alcanzó el 52% en diciembre, lo que ha afectado significativamente el poder adquisitivo de la población y generado un clima social tenso.
El Gobierno iraní reconoció “demandas legítimas” pero advirtió que cualquier intento de violencia o destrucción de bienes públicos será reprimido, mientras que el presidente Masud Pezeshkian instó a su gabinete a atender los reclamos sociales.
En síntesis, la recomendación argentina busca proteger a sus ciudadanos ante un escenario de inestabilidad política y económica, marcado por protestas masivas y riesgo de represión.






