El reciente descenso de la pobreza registrado por el Indec ha generado polémica entre especialistas, que advierten que los datos oficiales podrían sobreestimar la mejora social. Según cálculos privados, la tasa de pobreza real podría rondar el 40%.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA señaló que “los datos oficiales sobrerrepresentan la magnitud del alivio social”. Por ello, recomendó actualizar las canastas de referencia, evaluar los cambios en los instrumentos de medición de ingresos y transparentar su efecto sobre las series históricas.

La consultora Equilibra recalculó la incidencia de la pobreza entre el segundo semestre de 2018 y el primer semestre de 2025, incorporando la actualización de la canasta básica total a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018 y corrigiendo la subdeclaración de ingresos relevados en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

El gobierno, por su parte, asegura que “se sacó de la pobreza a 12 millones de argentinos”. Sin embargo, analistas señalan que gran parte de la reducción reflejada en la medición oficial se debe a mejoras en el registro de ingresos no laborales, que antes no eran contabilizados.

Entre octubre de 2021 y el primer semestre de 2025, la pobreza medida por el Indec pasó de 35,2% a 31,6%, tras un pico de 52,9% en 2024. Según Equilibra, la caída real sería menor: entre 14,2 y 16,4 puntos porcentuales, frente a los 21,3 puntos reportados oficialmente.

Las estimaciones alternativas muestran que la tasa de pobreza del primer semestre de 2025 podría ubicarse en torno al 42%, si se consideran la actualización de la canasta y la corrección por subdeclaración de ingresos. Solo al actualizar la medición con la ENGHo 2017/2018, la pobreza aumentaría de 31,6% (dato oficial) a 50,6% excluyendo restaurantes y 39,8% incluyéndolos, debido al efecto que tiene el gasto en restaurantes sobre el coeficiente de Engel, que mide la proporción del gasto familiar destinada a alimentos.

El CEPA agregó que la canasta básica total actual subestima el peso de servicios y transporte, y que los cambios en la EPH aumentan artificialmente los ingresos medidos, lo que genera problemas de comparabilidad y confiabilidad en la medición de pobreza.

En síntesis, aunque la pobreza habría disminuido, los cálculos alternativos sugieren que la mejora no es tan significativa como indica el Indec y que la incidencia real podría acercarse al 40% de la población.

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