La relación estrecha entre Javier Milei y Donald Trump fue uno de los principales activos políticos del Gobierno durante 2025, especialmente en el tramo previo a las elecciones legislativas.
Para el oficialismo, el respaldo explícito de Estados Unidos fue clave para estabilizar el escenario económico antes de los comicios. La intervención directa del Tesoro norteamericano, que incluyó la compra de pesos argentinos, resultó decisiva para frenar corridas cambiarias y contener la presión sobre el dólar. Esa maniobra financiera, inédita en la relación bilateral reciente, fortaleció la estrategia electoral del Gobierno y le dio aire político a Milei.
Sin embargo, el cierre del año deja una deuda pendiente de peso: la firma del acuerdo comercial bilateral anunciado con bombos y platillos. Pese a que la administración de Trump había anticipado avances en noviembre, el entendimiento no logró concretarse en 2025. Desde la Cancillería aseguran que el contenido está prácticamente cerrado, pero resta coordinar agendas para la firma formal.
El acuerdo incluye puntos sensibles como la reducción de aranceles, la eliminación de barreras comerciales, la protección de la propiedad intelectual y la alineación de estándares. Para el Gobierno argentino, se trata de una pieza central de su estrategia de inserción internacional, aunque su concreción quedó postergada para el próximo año.
En el plano simbólico, el vínculo también tuvo un cierre deslucido. Milei canceló su viaje número 15 a Estados Unidos y no asistió al sorteo del Mundial 2026, donde se esperaba una foto conjunta con Trump. La ausencia sorprendió en Washington y dejó trunca una imagen de alto impacto político, en un año en el que la relación bilateral fue clave, pero no alcanzó para sellar el esperado acuerdo comercial.






