La primera jornada de la medida de fuerza de ATEPSA provocó demoras, reprogramaciones y algunas cancelaciones en aeropuertos argentinos. El conflicto con EANA se da en la antesala de las fiestas y con alto movimiento de pasajeros.
La etapa inicial del paro impulsado por los controladores aéreos nucleados en ATEPSA concluyó este miércoles con un impacto visible en la operatoria aérea nacional. Durante la franja de la mañana se registraron demoras generalizadas y ajustes en los cronogramas de vuelos de cabotaje, en el marco de un plan de protestas que se extenderá a lo largo de cinco jornadas consecutivas.
La protesta, motivada por reclamos salariales y el presunto incumplimiento de acuerdos paritarios por parte de la Empresa Argentina de Navegación Aérea, coincidió con el comienzo del período de mayor circulación de pasajeros por las celebraciones de fin de año. Pese a una audiencia de conciliación convocada por la Secretaría de Trabajo, no hubo avances que permitieran desactivar la medida.
Aerolíneas Argentinas informó que logró evitar cancelaciones en esta primera jornada, aunque reconoció una afectación significativa en la puntualidad de los servicios. En total, casi un centenar de vuelos se vieron alterados entre demoras y adelantamientos, impactando en más de once mil pasajeros. Para la próxima franja de paro, prevista para el jueves por la tarde, la compañía anticipó nuevas reprogramaciones.
Otras empresas optaron por estrategias distintas. Flybondi canceló y reprogramó vuelos durante dos días, lo que afectará a unos trece mil usuarios, mientras que JetSmart reorganizó horarios y reubicó pasajeros sin suspender servicios. Desde el Gobierno nacional reiteraron su rechazo al paro, al considerar que el transporte aéreo es un servicio esencial, y recomendaron a los viajeros verificar el estado de sus vuelos antes de dirigirse a los aeropuertos ante el posible efecto en cadena del conflicto.






