El abogado laboralista Julián de Diego aseguró que la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional apunta a reducir el empleo informal y a generar condiciones más favorables para las inversiones.

De Diego explicó que el eje central de la reforma es el blanqueo laboral, ya que existen cerca de ocho millones de personas trabajando en la informalidad. Señaló que regularizar esta situación es clave para que el resto de las modificaciones tenga sentido y afirmó que la ley ofrece un “perdón” de deudas pasadas para las empresas que decidan formalizar a sus empleados.

En relación con las condiciones para invertir, remarcó que la reforma se complementa con otros factores como la estabilidad económica, la baja de la inflación y la previsibilidad jurídica. A su vez, aclaró que el pago de parte del salario en especies no es una novedad, ya que está contemplado en la legislación vigente, aunque subrayó que ahora se habilita el pago en divisas, una herramienta relevante para sectores tecnológicos.

Sobre la litigiosidad laboral, el abogado sostuvo que la iniciativa busca reducir los conflictos judiciales mediante la clarificación de criterios que estaban en discusión, como la base de cálculo de las indemnizaciones por despido. Consideró que estos cambios representan un alivio para las pymes, que suelen ser las más afectadas por los juicios laborales.

Finalmente, advirtió que uno de los puntos más sensibles de la reforma es la posibilidad de que los empleadores dejen de actuar como agentes de retención de las cuotas sindicales. Según de Diego, esta medida podría provocar una fuerte caída en la recaudación de los sindicatos y constituye un cambio profundo en el esquema laboral argentino, que explica la resistencia gremial y las protestas anunciadas.

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