El titular de la Corte Suprema destacó que el juicio fue un ejemplo de justicia y no respondió “ni a impunidad ni a venganza”. También anunció que la sala será convertida en museo.

Horacio Rosatti sostuvo que el juicio a las Juntas Militares representó un modelo de justicia transicional al respetar plenamente la legalidad, el juez natural, la igualdad ante la ley y la publicidad, condiciones que evitaron que el proceso se interpretara como un acto de impunidad o de revancha.

El magistrado subrayó que en el caso argentino no se recurrió a figuras penales creadas especialmente ni a tribunales extraordinarios, ya que los delitos estaban previstos en el Código Penal, lo que distingue a este juicio de otros en el mundo.

Rosatti recordó el contexto complejo en el que se llevó adelante el proceso desde 1985, con fuertes presiones sobre la institucionalidad, y destacó el compromiso de los jueces para mantener el curso democrático.

Por último, anunció que la sala donde se desarrolló el juicio será integrada al Museo de la Corte Suprema, con el fin de preservar la memoria del hecho y transmitir a las nuevas generaciones el valor de una justicia independiente y basada en principios.

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