En medio de la atención de la administración del presidente Trump sobre la crisis argentina, una movilización multitudinaria en más de 2.600 localidades de Estados Unidos reclama democracia y rechaza lo que definieron como un giro autoritario.

Una ola de protestas sacude Estados Unidos mientras la atención del gobierno de Donald Trump y del secretario del Tesoro, Scott Bessent, está en la delicada situación económica que vive Argentina. La movilización, convocada bajo el lema “Sin Reyes”, reunió este sábado a miles de personas en Washington D.C. y en unas 2.600 localidades de todo el país. 

Las manifestaciones se desarrollaron en un clima festivo: bandas de música, disfraces y multitud de carteles con consignas como “nada es más patriótico que protestar” o “resiste al fascismo”. La principal crítica: lo que los organizadores describen como un descenso hacia un modelo autoritario bajo la presidencia de Trump. 

Este movimiento es la tercera movilización de gran escala desde que Trump regresó a la Casa Blanca. Se produce en un contexto de tensión institucional agravado por un cierre parcial del gobierno que lleva ya 18 días, lo que ha paralizado servicios federales y profundizado las divisiones entre el Ejecutivo, el Congreso y el poder judicial. 

Desde su residencia en Mar-a-Lago (Florida), Trump restó importancia a las críticas. “Dicen que se refieren a mí como un rey. No soy un rey”, sostuvo en una entrevista con Fox News. 

 Mientras tanto, figuras del partido Republicano, como el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson, calificaron la movilización como una “manifestación de odio a Estados Unidos” y acusaron a los manifestantes de estar influenciados por “comunistas”, “marxistas” y “tipos antifascistas”. 

En el otro extremo, dirigentes del partido Demócrata como Chuck Schumer y Bernie Sanders respaldaron la convocatoria desde Washington, advirtiendo que “el experimento democrático” estadounidense está en peligro y subrayando que “nosotros, el pueblo, gobernaremos”. 

Los demócratas, que se niegan a aprobar la reapertura del gobierno sin incluir financiación para la atención médica, ven en estas movilizaciones un impulso para fortalecer su posición. “Grandes manifestaciones como esta les dan confianza a las personas que han estado al margen, pero están listas para hablar”, afirmó el senador Chris Murphy.

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