El transporte y la conectividad en Argentina atraviesan un período de transformación en 2025, con inversiones en infraestructura ferroviaria, aérea y fluvial que buscan mejorar la eficiencia logística y fomentar el desarrollo económico. Según datos del Ministerio de Transporte, el gasto público y privado en proyectos de transporte superó los 4.500 millones de dólares en los primeros ocho meses del año, destinados principalmente a modernización de trenes, ampliación de aeropuertos y optimización de rutas fluviales.

El sistema ferroviario registra avances significativos, con renovaciones de material rodante y mejoras en la infraestructura de vías que conectan la región pampeana con puertos estratégicos. La Red Ferroviaria de Cargas aumentó en un 15% el volumen transportado interprovincial, lo que reduce costos logísticos para el agro y la industria, además de disminuir la presión sobre el transporte por carretera y las emisiones de gases contaminantes.

En el sector aéreo, la conectividad nacional e internacional ha mostrado recuperación tras los efectos de la pandemia. El Aeropuerto Internacional de Ezeiza y otros hubs regionales experimentaron un crecimiento del 12% en pasajeros transportados respecto a 2024. Nuevas rutas internacionales y la expansión de aerolíneas low-cost contribuyen a facilitar el turismo, los negocios y la integración con mercados vecinos, generando un impacto directo en la economía de ciudades conectadas.

El transporte fluvial también cobra relevancia, especialmente en la Hidrovía Paraná-Paraguay, clave para la exportación de granos y productos industriales. El flujo de carga incrementó un 10% en 2025, según la Administración General de Puertos, consolidando a esta vía como un componente estratégico para reducir costos de logística y mejorar la competitividad internacional de los productos argentinos.

A pesar de estos avances, persisten desafíos estructurales. La falta de mantenimiento en tramos secundarios, la necesidad de integración multimodal y la escasa inversión en tecnología y digitalización limitan el potencial de eficiencia del sistema. Expertos señalan que una planificación coordinada y la participación de capital privado serán esenciales para consolidar un transporte seguro, eficiente y sustentable.

De cara al futuro, la modernización del transporte y la conectividad podría convertirse en un motor de desarrollo económico, facilitando el comercio interno y externo, potenciando el turismo y generando empleo. La coordinación entre infraestructura ferroviaria, aérea y fluvial, junto con políticas de inversión sostenibles, será clave para construir un sistema de transporte más eficiente, competitivo y resiliente en Argentina.

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