El ex jefe de Gabinete de Horacio Rodríguez Larreta desapareció de la escena política tras ocho años de gestión y múltiples escándalos por compras y contratos bajo sospecha.

Durante casi una década, Felipe Miguel fue la mano derecha de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires. Como jefe de Gabinete, se convirtió en uno de los funcionarios más influyentes del PRO, hasta que en 2023 dejó el cargo y, desde entonces, eligió el silencio. Su nombre, sin embargo, quedó atado a una serie de denuncias por negociados en contrataciones públicas que aún resuenan en la política porteña.

Tras abandonar el gobierno, Miguel se volcó rápidamente al ámbito privado. En 2024 creó Retiro Creek S.R.L., una sociedad dedicada al asesoramiento y desarrollo de proyectos con un capital inicial de $18 millones, donde figura como socio mayoritario. Según su última declaración jurada, conserva un patrimonio millonario, con depósitos por más de $53 millones, inversiones en dólares y un departamento de 375 metros cuadrados en Recoleta.

Su gestión en la Ciudad estuvo marcada por escándalos que generaron cuestionamientos judiciales y políticos. El más recordado fue la compra de barbijos en plena pandemia a valores de hasta $3.000 por unidad, con vínculos entre la empresa proveedora y su entorno familiar. A ello se sumó el millonario negocio de los bolardos, con licitaciones fragmentadas que beneficiaron a constructoras ligadas al PRO, y el controvertido contrato de grúas urbanas por más de $210 mil millones, adjudicado apenas 72 horas antes del traspaso a Jorge Macri.

No era la primera vez que Miguel quedaba asociado a manejos cuestionados. Antes de ingresar al gabinete, había sido subgerente de Boston Compañía Argentina de Seguros, una firma que terminó liquidada por graves irregularidades contables y denuncias de vaciamiento. Ese antecedente se reavivó cada vez que la lupa se posó sobre su administración en la Ciudad.

Hoy, lejos del poder y sin apariciones públicas, Felipe Miguel mantiene un perfil bajo mientras sus decisiones de gestión siguen bajo sospecha. Su figura encarna el tránsito de un funcionario con enorme influencia en la política porteña a un empresario que optó por el silencio, dejando abiertas preguntas sobre el verdadero alcance de los negocios que lo rodearon.

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