Argentina se ha consolidado en 2025 como uno de los actores clave en la producción mundial de litio, un mineral estratégico para baterías de autos eléctricos y dispositivos electrónicos. Según datos del Ministerio de Energía y Recursos Naturales, la producción nacional alcanzó las 50.000 toneladas métricas de carbonato de litio, con un aumento del 12% respecto a 2024. Esta expansión responde a la creciente demanda internacional, especialmente de China, Estados Unidos y la Unión Europea.
El país cuenta con importantes reservas en el llamado “triángulo del litio”, que abarca Salta, Jujuy y Catamarca. Empresas nacionales e internacionales han desarrollado proyectos de extracción que combinan eficiencia productiva con tecnologías de menor impacto ambiental, buscando cumplir estándares globales de sustentabilidad. Estas iniciativas incluyen el uso de procesos de evaporación controlada, monitoreo de recursos hídricos y planes de rehabilitación de suelos.
La minería de litio representa una oportunidad económica significativa. Las exportaciones generaron ingresos por más de 1.200 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2025, y se proyecta que esta cifra podría duplicarse en los próximos cinco años. Además, la actividad crea empleo calificado en regiones del norte del país y promueve la inversión en infraestructura local, incluyendo energía, transporte y servicios asociados.
Sin embargo, la expansión de la minería también implica riesgos ambientales y sociales. La extracción de litio requiere grandes volúmenes de agua, lo que puede afectar ecosistemas frágiles y comunidades locales. Organizaciones ambientales y líderes comunitarios han expresado preocupaciones sobre el manejo del recurso hídrico, la biodiversidad y la equidad en la distribución de beneficios. La regulación y supervisión estatal serán esenciales para mitigar estos impactos.
El Gobierno argentino ha implementado políticas para promover una minería más sustentable, incluyendo requisitos de impacto ambiental, auditorías independientes y la promoción de tecnologías limpias. Asimismo, se incentiva la participación de empresas locales y cooperativas, buscando que parte de los beneficios se reinviertan en desarrollo regional y capacitación de la mano de obra.
De cara al futuro, Argentina tiene la oportunidad de consolidarse como un proveedor confiable de litio en el mercado global, combinando competitividad económica con prácticas responsables. La clave estará en equilibrar producción, inversión y protección ambiental, asegurando que la minería de litio se convierta en un motor de desarrollo sostenible y no en un factor de riesgo para las comunidades y los ecosistemas del país.





