Hoteles, bares, cafeterías y hasta tours turísticos en España están adoptando una tendencia cada vez más visible: restringir el acceso a menores de edad para ofrecer experiencias exclusivas y mayor tranquilidad. Aunque no suele anunciarse con carteles, muchos de estos espacios detallan su política “solo para adultos” en sus sitios web, según reportes de medios como RFI y El Economista.
La moda de las zonas libres de niños surgió en Corea del Sur en 2011 y ha ganado terreno en Europa, especialmente en destinos turísticos españoles como Ibiza, Granada y las Islas Canarias. Una encuesta reciente indica que al menos un 8 % de los comercios ya aplica restricciones a menores de 18 años. La cadena hotelera “Adults Only”, orientada a turistas extranjeros, es uno de los ejemplos más conocidos de este fenómeno.
Sociólogos consultados explican que la tendencia responde a una doble percepción: por un lado, una supuesta permisividad hacia niños ruidosos en lugares públicos; por otro, una falta de atención real a sus necesidades. Mientras tanto, algunas bromas de mal gusto –como un cartel en Vigo que ironizaba con vender niños sin supervisión como esclavos– han generado polémica y abierto el debate sobre los límites de esta exclusión.






